¡Bienvenidos de nuevo a mi blog!
Hoy quiero tratar un tema que cada vez es mas frecuente en las aulas, en las familias y en las conversaciones de los profesionales de la enseñanza: La tecnología en la escuela.
Hoy en día, vivimos en una sociedad donde gran parte de las cosas se hacen digitalmente, donde prácticamente todo pasa por una pantalla. La tecnología se ha convertido en protagonista de la vida de muchas personas desde hace años, pero tras la pandemia de COVID-19 se ha dejado notar su clara utilidad en el ámbito educativo. Los jóvenes que no podían asistir a clase, utilizaban dispositivos móviles para seguir escolarizándose, plataformas digitales, apps para hacer videollamadas y para gestionar las tareas, de la misma manera que los profesores...el avance tecnológico es más que evidente, y consigo promete traer nuevas mejoras para el aprendizaje.
Como estudiante de Pedagogía, reconozco que muchas de estas herramientas son útiles a la hora de enseñar, incluso llegan a motivar a los alumnos de una manera que nunca antes se había podido lograr. Sin embargo, no todo es positivo, a lo largo de mi formación como profesional de la educación, he podido observar que introducir herramientas digitales muchas veces lleva consigo una cantidad de riesgos que si no se prevén desde temprano pueden dar lugar a terribles consecuencias.
En esta entrada quiero reflexionar sobre los riesgos que implica utilizar tecnología en las aulas e indagaré sobre como estas afectan a la disposición de los estudiantes.
¿Qué efectos tiene las tecnologías sobre los estudiantes?
Estudios confirman que un uso frecuente de los dispositivos digitales disminuye la capacidad de concentración sostenida. En lugar de fomentar un pensamiento profundo, tienden a fomentar la rápida absorción de contenidos. De esta manera, los estudiantes se acostumbran a respuestas cortas, breves vídeos y un flujo constante de información, que entra en conflicto con los métodos de aprendizaje que exigen reflexionar, paciencia y un análisis detallado.
Pero, ¿qué sucede cuando nos quedamos sin internet o el dispositivo falla? o más allá de eso ¿Qué tipo de autonomía estamos cultivando? Los estudiantes terminan dependiendo de las plataformas que les dicen qué hacer, cómo y cuándo. Surge una desconexión con lo analógico, con la lectura y sobre todo, con el aprendizaje de las experiencias en primera persona.
No todos los alumnos cuentan con los mismos recursos, no todos tienen dispositivos digitales o un internet seguro y confiable, no todos saben manejar estas herramientas, hay personas que prefieren o destacan más en el arte de la escritura y el análisis profundo de las cosas. Explotar tanto el uso de estas herramientas tecnológicas perpetúa las desigualdades sociales que las instituciones educativas deben desafiar, no apoyar. Es por ello que, la tecnología tiene un papel potencial para incluir a todos, pero también puede excluir aún más a quienes poseen estas desventajas digitales.
Otro aspecto que quería comentar es la falta de conciencia que hay en las escuelas y familias sobre la vigilancia de las redes y el uso de nuestros datos, porque cada vez que un niño entra a una plataforma, se queda guardado gran parte de sus datos...¿A dónde va esta información? ¿Quién la maneja?. Gran parte de nosotros no lo sabemos, por ello veo fundamental impartir en las aulas, por ejemplo, cursos que expliquen los riesgos de introducir tus datos en cualquier plataforma digital, de la misma forma que a las familias.
A menudo, se espera que los maestros usen tecnología, a pesar de no contar con la capacitación suficiente. Muchas familias piensan que solo porque un profesor use muchas herramientas digitales, ya esta innovando. Cabe destacar que esto no siempre sucede así, hay docentes que no conocen con exactitud el correcto uso de los dispositivos digitales. Para innovar también hay que tener en cuenta el enfoque, los objetivos y el criterio didáctico.
En mi día a día he notado como existen clases que usan la tecnología pero carecen de sentido, y clases sin tecnología que son ricas en contenido. Esto me hace pensar en...¿Estamos usando de forma adecuada estos recursos que deberían enriquecer las aulas, en vez de empobrecerlas? Es evidente que en muchas escuelas aun no han aprovechado todo el potencial de estas herramientas y se dedican a hacer un mal uso de estas...
¿Hasta dónde puede llegar la tecnología?
Un punto de vista interesante sobre este asunto es el concepto del conectivismo, una teoría del aprendizaje de George Siemens y Stephen Downes. Esta idea sugiere que el conocimiento no solo esta en nuestras mentes, sino también en la red de información que construimos a través de conexiones y nodos digitales que creamos con las personas. Aprender, en este sentido, implica saber como moverse a través de estas redes, elegir con quien conectarse y fuentes en las que podamos confiar.
La tecnología entonces, cambia como obtenemos la información y creamos el conocimiento. Además, se relaciona con actividades que se desarrollan en las aulas como es el caso de el aprendizaje mediante plataformas digitales o a través de la colaboración online en trabajos escolares. Aunque, sin orientación desde lo pedagógico, podríamos terminar siendo controlados por estos dispositivos. Por lo tanto, el verdadero problema no se trata solo de si adoptamos o descartamos la tecnología, sino de como podemos aprender a prosperar en una sociedad impulsada por la tecnología y al mismo tiempo mantener la capacidad de pensar por uno mismo. El fin es que los estudiantes no solo "se conecten", sino que comprendan las razones detrás de sus conexiones, que sean capaces de cuestionarse, innovar y no solo de absorber información.
La historia de Neil Harbisson, como la primera persona que reconoció legalmente como un ciborg demuestra hasta que punto los humanos y las tecnologías pueden fusionarse. Como futura pedagoga, esta situación me hace cuestionarme seriamente...¿Qué tipo de personas queremos formar?, ¿es que acaso dejaremos de ser ciudadanos conscientes y nos volveremos usuarios de un sistema controlado por lo digital?. Tenemos la obligación de hacer que los alumnos siempre tengan presente esta pregunta, analizarla, cuestionarla, dejando que exploren todas las posibilidades de aprendizaje para poder responderla...y no dejar que la respuesta a esta, venga instalada en una app.
Att: Sofi D.💫

Me ha encantado tu reflexión ;) Lo que planteas es esencial; educar no solo implica conectar dispositivos, sino conectar personas y pensamientos.
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